Adopta, no compres

 

Yo también
merezco un hogar

AnimaNaturalis - Organización Iberoamericana para la Defensa de Todos los Animales
Yo también merezco un hogarYo también merezco un hogar”. Ésa era la esperanza de cada día de Bartolo. Bartolo era un perrito joven y alegre, nacido de un criadero. Aún bebé, había sido arrebatado de su madre y privado de los juegos, los saltos y lametazos con sus cachorros hermanos. ¿El motivo? Bartolo estaba destinado a pasar sus días en un escaparate, hasta que alguien decidiera pagar por su vida, y enriquecer los bolsillos de quienes comerciaban con su vida y la de su familia.

Pero ese día no llegaba. “Yo también merezco un hogar”, insistía Bartolo. Bartolo no sabía, pero para el comercio de animales, él no era lo suficientemente guapo. Bartolo había sufrido heridas y cortes en sus orejas mientras estaba en el criadero, y dejó de ser “atractivo” y rentable para quienes lucraban con él.

¿Quién iba a pagar por un perro con una cicatriz en el rostro?, pensaron los dueños de la tienda de animales. Y decidieron desecharlo, sin más, como una basura o un mueble viejo.  Una mujer generosa pudo escuchar la esperanza de Bartolo, “yo también merezco un hogar”. Intentó rescatarlo. Pero no pudo. Los dueños de la tienda de animales se encargaron de hacerlo desaparecer. Durante la corta vida de Bartolo, ha podido más el egoísmo y la avaricia que su esperanza: él también merecía un hogar.

El caso de Bartolo no es aislado. El comercio de animales es un negocio cruel. Mientras se obliga a perros y gatos a procrear por la fuerza y por dinero, otros miles de animales buscan adoptantes en protectoras o en la calle, esperando que les cambies la vida para siempre.

Por favor, comparte la historia de Bartolo con tus contactos. Ayúdanos a seguir abriendo corazones y a poner fin al comercio de animales.

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Aïda Gascón BoschAïda Gascón Bosch
Directora en España | AnimaNaturalis Internacional
www.AnimaNaturalis.org
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